lunes, 12 de octubre de 2026

La villa lucreciana

La domina Lucrecia mandó a Yconomes ir a Vallisbona a ver cómo llevaban  las zanjas que estaban haciendo en la orilla del Besós  para desembarrar los sembrados de habas. Ya estaba llegando Yconomes  al puente 
que cruza el río en Vallisbona para ir a Baetulo cuando fue abordado por un grupo de hombres a pie de Porciano que el conocía. Lo empujaron  hasta el puente y le dijeron que pusiera su signaculum encima de la barandilla en posición de imprimir. En ese momento uno de ellos  le asestó un gladiazo de tal manera que hizo que la anilla se desprendiera por la base y dejará una pequeña hendidura en la base de la cartela. A continuación tiró la cartela a una zanja Y le dijo que Vallisbona era ya Porciano por el ritual de toma de ocupación que acababan de realizar y que los de  Tarraco no iban  a venir a usurpar la mejor tierra de Barcino. En eso  le dijo que avisara a su cuadrilla y que no volvieran más por allí, como así fue pese a los intentos  de Lucrecia de recuperar Vallbona.
  A partir de entonces la villa controlaba con varios administradores el espacio de toda la Gran Sant Andreu excepto Vallisbona.  




Antes de su anexión a Barcelona el 20 de abril de 1897, Sant Andreu de Palomar era un municipio independiente con una clara identidad propia.
En época alto imperial estaba encuadrada en el Ager Barcinonense  y pertenecia al fundus Lucreciano.
Los lucretii de Tarraco formaban una gens muy poderosa y no era raro que adquirieran tierras del Ager Barcinonense.
Al Norte limitaban con Porciano( Montcada).
El marido de la patricia Lucrecia fue el liberto enriquecido Lucio Emilio Saturnino que consiguió el sevirato gratuito gracias al pueblo de Barcino. Este potentado personaje extendió varias villas a lo largo del Ager Barcinonense donde se fabricaban dolías para fermentar el vino y ánforas para transportarlo, todo con su marca L Aemili. La unión de los Lucretii, grandes productores de vino con los Aemilii, grandes fabricantes de dolias y ánforas fue un negocio redondo.
Con semejantes dueños la villa de Sagrera en época alto imperial fue próspera, pero todavía lo fue más en el siglo IV despues de Cristo como indican sus grandes mosaicos y estatuas.



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