EL NOMBRE QUE SE BORRÓ EN UNA ZANJA
Capítulo I
Al nordeste de Barcino habían tres villas romanas que hacían frontera, la primera de abajo, Numisiano, la del medio, Lucreciano y la de más arriba, Porciano. Las tres tenían explotaciones agrícolas en el bajo Besós. En el fértil margen derecho las tres villas acondicionaron el fangoso terreno para sembrar cereales y habas para consumo interno de Barcino. Los terrenos más secos los utilizaron para el cultivo de viñas. Actualmente lo que antes era Porciano, ahora es Montcada i Reixac, lo que era Lucreciano, ahora es urbanización Vallbona y lo que era Numisiano ahora es Sant Andreu.
Capítulo II
La domina de Lucreciano tenía una hija llamada Emilia Lucrecia. Ésta se quería casar con el propietario de Numisiano que se llamaba Numisio Silvano.
Capítulo III
Lucrecia la madre de Aemelia Lucrecia lo veía bien porque Numisio era el más rico de la zona y el fundus Numisiano uno de los más extensos. Pero ella ponía una condición, que su villa no perdiera su nombre al integrarse dentro del territorio Numisiano. Por eso ella le puso de cognomen a su hija el nomen Lucrecia para que su hija heredara sus tierras y de paso que no se perdiera el nombre.
Capítulo IV
Se casaron, pero Numisio las hizo reunirse con él al borde de la zanja que separaba las dos villas. Acto seguido sea acercó a Yconomes, el capataz de Lucrecia y le dijo que inutilizara su sello y lo tirará a la zanja, Yconomes obedeció mirando de reojo a su ama y le arrancó la anilla al signaculum de bronce de varios machetazos y lo dejó caer a la zanja. Acto seguido Numisio le entregó el nuevo sello que tenía que utilizar para marcar los productos que salen de la villa.
El sello roto dejaba la marca LVCRETIAE YCONOMES en dos lineas y el nuevo dejaba NVMISI YCONOMES en una sola linea. A partir de ese momento el topónimo Lucreciano desaparecía del catastro y la suma de los dos territorios se llamaría Numisiano.
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