lunes, 19 de octubre de 2026

La herencia de Aemilia

La herencia materna. Cómo los Numisii usaron la ley de Marco Aurelio para crear su latifundio

Hasta el siglo II d.C. los hijos no heredaban automáticamente de su madre si moría sin testamento. Su herencia iba a sus agnados, su familia paterna. Todo cambió en 178 d.C. con Marco Aurelio y el Senadoconsulto Orfitiano, que otorgó a los hijos el derecho preferente a heredar a su madre por encima de sus consanguíneos y demás agnados. Fue la primera ley civil que hizo a los hijos herederos legítimos de la madre.  

En esa época el matrimonio era sine manu: marido y mujer mantenían patrimonios separados. Aemilia Lucretia seguía siendo dueña de sus tierras parafernales. Numisius Silvanus no podía venderlas ni unirlas a las suyas. La dote que aportaba su familia, aunque incluyera tierras, era solo temporal y debía devolverse si había divorcio.

¿Cómo se aprovecharon los Numisii?

La jugada fue legal y perfecta:

1. Se casan sin fusionar. Se casan sine manu con herederas ricas como Aemilia Lucretia. Ella conserva sus fincas a su nombre.

2. Tienen hijos Numisii. Los hijos llevan el nomen del padre, no de la madre.

3. Heredan por la nueva ley. Al morir la madre sin testar, antes de 178 sus tierras volverían a su hermano Aemilius. Después de 178, gracias al Orfitiano, van directamente a sus hijos.

Resultado: tierras que eran de la gens Aemilia pasan íntegras y definitivas a la gens Numisia, sin comprarlas. No ganaron tierras por la dote, que era reversible, sino por vía de sus hijos convertidos en herederos forzosos de la madre. Claro el hijo al ser un Numisio las tierras de la madre pasan a los Numisios.

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