jueves, 1 de octubre de 2026

La horta Ponderosa de Vallbona

Antaño, paisajísticamente la acequia Condal en su recorrido de unos 12 km. no tenía nada en que envidiar a la huerta, valenciana. Pero en eso mejor que no pensemos porque hay tanto asfalto por medio que es algo imposible de recuperar. 
Lo que si se podría intentar conseguir es que la horta Ponderosa recupere la biodiversidad que tenía en los años 60 del siglo pasado. Que se fue al traste cuando a los payeses se les fue la mano con las fumigaciones.Todo para aumentar una producción en la que la mitad se iba al estercolero, sobre todo le pasaba al Ros que cada vez que llevaba el camión  cargado a tope al mercado, volvía con el camión a mitad de carga para tirarla en su estercolero particular. 
Mi mejor recuerdo es cuando le iba mal a los payeses. Las coles parecían quesos de gruyer debido a la voracidad de los caracoles que deambulaban por todos los escondrijos de la planta. En aquellos tiempos dejaban entrar  a los vecinos dentro del perímetro de la Ponderosa para coger caracoles de los ribazos de los regueros, setas de chopo de un par de sauces que daban setas a racimos y coger patatas en la rebusca. Aún sauce le cayó un rayo, y Santa suerte. Era bastante grueso y quedó hueco por dentro. Pues días después de llover  el hueco daba cobijo a cubos de setas que se adaptaban muy bien
en el espacio disponible. Como los dos sauces eran flanqueados por un reguero alrededor de la base también  abundaban  en ramilletes  saliendo del tronco o sueltas por el suelo. Las gruesas ramas que conformaban la copa tenían muchas oquedades  horadadas por la humedad  y bichos amantes de la madera podrida. Eso daba lugar a que esos huecos hicieran de macetas de hermosas setas de tronco. Por el camino que bordeaba la acequia se alineaban una decena de centenarios olmos y entre ellos frondosas zarzas daban unas


 zarzamoras bien maduras y bastante gordas. Algunas chinches apestosas se posaban en el fruto y más de uno se ha llegado a comer sin quererlo una mora enriquecida en proteínas. Es un bicho que con sólo tocarlo deja un olor muy penetrante en la mano, lo mismo pasa con el milpiés, pero el olor es diferente. En ese corto camino también abundaban los yezgos y los hinojos. Los yezgos se caracterizaban por formar una copa conformada con muchas bolitas negras cuando estaban maduras. En los hinojos no era raro ver orugas de muchos colores como la de la mariposa Macaón. En cuanto a la acequia era de agua potable y cristalina. Abundaban las cañas, los renacuajos, peces y alguna que otra culebra. en aquellos tiempos no se veían cangrejos en la acequia. 
Ahora viene lo que para aquel entonces para mí era lo negativo: el tío del río. Iba por toda la acequia, menos por un túnel que le daba miedo, quitando las obas para que el río no se saliera de su cauce. Lo malo de este individuo es que nos quitaba las planchas gruesas de corcho que los niños usábamos para surcar la acequia remando y sin remar, y lo malo de los payeses era que con los camiones se iban cargando los pivotes  y la estructura del Pont  de la Vaca, pequeño puente medieval que todavía se utiliza  para cruzar la acequia. 
En cuanto a las aves abundaban los gorriones, los olmos siempre estaban repletos de  esa bulliciosa especie.En el cauce del río había pollas de agua, patos y martines pescadores. De vez en cuando se veía un tordo, una pareja de abubillas o bandadas de estorninos.Un año que hizo mucho frío  en el norte de Europa se llenó la ponderosa de avefrías, las del pico largo si no recuerdo mal.
Entre los campos había insectos abundantes de los más habituales,mariposas mantis religiosas, saltamontes minúsculos por los cerros y grandotes por el llano. Y en las pocas colinas que habían abundaban los espárragos, caracoles de viña y poco más, pero ya me gustaría que toda aquella biodiversidad volviera a la Ponderosa, pero todo tiene un límite cuando lo del Corona virus mucho animales que sólo  se veían por la sierra Collserola se pudieron ver  aplastados en la carretera de Ribas  que va pegada a la acequia. Faisanes, conejos de monte y hasta un búho.

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